Una de las características de este Siglo que culmina, para
la historia de nuestro país, ha sido la sucesión de
golpes militares destinados a interrumpir procesos democráticos,
con su perverso efecto de proscripciones, ilegalidad, corrupción,
violencia, tortura, secuestros, muertes.
Uno de los golpes militares que más consternó a toda
una generación, fue el de 1966 que derrocó a Arturo
Umberto Illia del poder constitucional, cuyas sobradas muestras de
austeridad, modestia, libertades públicas y eficacia han sido
revalorizadas incluso por los más acérrimos detractores.
Su fuerte
convicción y militancia- era afiliado a la Unión Cívica
Radical, centenario Partido Político argentino – lo habían
ido preparando desde sus estudios primarios y secundarios en el Colegio
Rafael Hernández, dependiente de la Universidad Nacional de
La Plata, donde fundó y participó en el “Centro
de Estudiantes Democráticos del Colegio Nacional”. Posteriormente
cursó estudios superiores en la misma Universidad Nacional
de La Plata, graduándose como abogado en 1965.
En
esta última integró el Centro de Estudiantes de Derecho
al que llegó a integrar a través de la agrupación
“Unión” compuesta por militantes radicales, socialistas
e independientes, la que sería más tarde el germen de
“Franja Morada”, agrupación universitaria de la Unión
Cívica Radical.
También
realizó estudios de periodismo en la misma Universidad y más
adelante, producto de esa vocación editó “El Sureño”
en la Ciudad de Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires. Participó
además en “Correo de la Tarde” un periódico
argentino conocido y fue un destacado columnista del diario “La
Calle” que clausuró la dictadura militar. Pero, tal vez
fue el diario “En Lucha – Órgano de la militancia
radical” donde se pueden encontrar sus más encendidas notas
en defensa del sistema democrático.
La
dictadura militar instaurada en 1976, lo encontró atento, preocupado,
aumentando su abnegada militancia, actuando como profesional en amparo
de presos sindicales en defensa de los derechos humanos y de la democracia
como único camino. Por tal razón, fue víctima expresamente
elegida de la dictadura. Su cadáver, después de su secuestro
y tortura, el 10 de Septiembre de 1976 fue encontrado en las cercanías
de su ciudad natal La Plata, junto al de su amigo – el dirigente
socialista Domingo Teruggi (ex presidente de la Federación Universitaria
Argentina, cofundador con Federico Storani de la Franja Morada y ex
presidente del Centro de Estudiantes de Derecho de la Universidad Nacional
de La Plata) con el que compartía su estudio jurídico,
ejerciendo su profesión principalmente en defensa de presos por
causas políticas y gremiales.
Desde
muy joven, afiliado a la Unión Cívica Radical, luchó
por el ideario partidario en cada uno de los cargos que ocupó.
Entre 1963 y 1964 fue secretario legislativo del Honorable Consejo Deliberante
de la Municipalidad de La Plata, Convencional Nacional por su Provincia
en 1972 y candidato a Diputado Nacional en 1973.
De
sólida formación intelectual, excelente oratoria y carácter
muy jovial, amante de la música ciudadana – nuestro tango
– era un incondicional admirador del cantante Edmundo Rivero,
un intérprete con un particular estilo, también lo apasionaba
el fútbol y simpatizaba con el Club Estudiantes de la Plata.
Pudo formar una familia junto a María Inés Arias –
Marimé – de la que nacieron dos hijas: Matilde y Sofía,
y por cualidad personal y heredada, fue excelente padre e inmejorable
hermano de Gustavo, Diego y Carlos Karakachoff.
Con
la palabra como arma invencible, visionario como pocos en su tiempo
de la situación política argentina, defendió las
libertades públicas, pagando con su propia vida.
Sergio
o “el Ruso” como lo llamaban sus amigos, no hubiese elegido
terminar como mártir, probablemente para él había
que luchar desde la convicción, para no terminar como aquélla
frase del célebre Bertold Brecht: “Desgraciados los pueblos
que necesitan héroes”.
Por
todo eso, esta Fundación para el Estudio de los Temas Nacionales
lleva su nombre.
J.Carlos
Troccoli
For
the history of our country,one of this culminating Century characteristic
has been the following military coups, designed to interrupt democratic
processes, with its depraved effect of proscriptions, illegality corruption,
violence torture, kidnappings, deaths.
One
of de most shocking military coups, which shattered a whole generation,
was in 1966, the one that overthrew Arturo Umberto Illia from The constitutional
power of whom, lots of austerity, modesty, public liberties and efficiency
demonstrations have been recognised even by his bitter slanderers.
Sergio
Karakachoff, born in La Plata, Buenos Aires province, on 27 Th June
1939, was one of the whom, with greater vision, assumed the problem
to recover the popular place that democracy must give as an answer.
His
firm conviction and active political membership prepared him he was
affiliated to the Union Civica Radical, centenary Argentinean political
party-since his primary and secondary studies in Rafael Hernandez school,
dependent on La Plata National University, where he set up and took
part of the National School democratic students centre¨.After that,
he studied in the same National University, where he got a degree as
a lawyer in 1965.
In
the last one, he was a member of the students center, he reached it
trough the group allude ¨Union¨composed of radical active members,
socialists and independent; later it will be the germ of ¨Franja
Morada ¨Union Civica Radical, university group.
Also,
he realised journalism studies at the same university, and later, as
a product of this vocation he published, ¨El Sureño ¨in
the city of Bahia Blanca, Buenos Aires Province. He took part too in
the edition of ¨Correo de la tarde¨, known Argentinean journal
and he was a distinguished columnist of the journal ¨La Calle¨wich
was brought to a close by the military dictatorship.
But,
maybe it was the journal ¨En Lucha organo de la militancia radical¨where
anyone can find his most passionates notes in defence of the democratic
system.
The
military dictatroship, restoring in 1976, found him as watchful, worried
man increasing his unselfish participation as an active member, acting
as a professional protecting the syndical prisoners in defence of human
rights and democracy as the only way. For this reason, he was a chosen
victim of the dictatorship. After being kidnapped and tortured, his
corpse was found close to his birthplace, La Plata on 10 Th September
1976, together with the corpse of his friend- socialist leader Domingo
Teruggi (ex president of the Argentinean University Federation, founder
with Federico Storani of Franja Morada and ex president of the law Students
Center of La Plata University)
With
Whom he shared his legal office, practising his profession mainly in
defence of prisoners on syndical and politic account.
Since
very young, he was affiliated to the Union Civica Radical, he was ideals
of the party in each posts he was engaged.
He
was legislative secretary of the Honourable Deliberant Council of La
Plata Municipality since 1963 to 1964; National Conventional for his
Province, Buenos Aires, in 1972, and candidate to be National Deputy
in 1973.
With
a firm intellectual training excellent faculty of speech, and a cheerful
character, lover of citizen music-our tango-he was an unconditional
admirer of the singer Edmundo Rivero, an artist with a particular style,
he also adored football, he was a Club Estudiantes of La Plata Sympathiser.
He
could have a family together with Maria Inés Airas-Marime-. He
had two daughters: Matilde and Sofia, and thank to a personal and hereditary
quality, he was an excellent father and the best Gustavo, Diego and
Carlos Karakachoff´ s brother.
With
the word as an invicible weapon visionary as not many men in his time,
of the Argentinean political situation, he defended the public liberties,
paying with his own life.
Sergio
or ¨El Ruso¨, as he was called his life as a martyr, seemly
for him to fight was fight from anyone s conviction, not to finish as
Bertold Brecht s phrase says: Unfortunate the nations which are in need
for heroes.
For
all these reasons, this Foundation for the Study of National Themes
takes his name.